La mudanza

Dejar una casa que ha sido tu hogar puede llegar a ser muy duro, pero las necesidades de espacio obligan. Además los trillizos, que hasta ese momento han compartido las 24 horas del día juntos (durmiendo en la misma habitación, en la misma clase en el colegio, jugando juntos siempre, siempre juntos para todo), comienzan a demandar sus espacios propios. Por ello decidimos cambiarnos a una casa con más habitaciones. Tal como están los precios de la vivienda y las nulas ayudas que existen para las familias numerosas, la dificultad que hemos tenido que abordar ha sido enorme. Pero hemos encontrado el apoyo de nuestra familia (como siempre).

 

19 de septiembre de 2004. Última tarde en la terraza. En el árbol que brotó espontáneamente en una maceta en el año 2000, "nuestro árbol" que tuvimos que abandonar en la casa.

19 de septiembre. La víspera del cambio. En el salón de casa, vacío de muebles y con las últimas cajas a transportar. ¡Cuántos recuerdos y vivencias dejamos allí! Los niños lo vivieron intensamente, y todavía echan de menos la "casita vieja, que ya no podemos ir porque la hemos vendido a unos señores que ahora están ahí"

 

En la "casita nueva", un piso de segunda mano que decidimos reformar completamente. Comienzan las obras a finales de septiembre de 2004.

 

Algunas de las plantas que teníamos en la terraza de la "casita vieja", la llevamos a la terraza de la "casita nueva", la bouganvilla, los japónicus y el rosal. Eso les ayuda a los niños, les encanta visitar la obra para decirle hola a las plantas y regarlas.

 

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