Otoño 2002
Con el otoño llegan los cambios. Ahora es cuando realmente comienza un nuevo año, con importantes decisiones a tomar, deseos a cumplir y temores que sortear...
La primera y más importante decisión a tomar concierne a los niños: ¿Les llevamos a la guardería? ¿Les dejamos durante el día con los abuelos? Además, en casa casi no cabemos: ¿nos tenemos que mudar? ¿Haremos una obra para ganar espacio?
Al final optamos por llevarles a la guardería, ya que nos habían concedido plaza en una pública de la Comunidad de Madrid (la escolaridad sólo nos cuesta 6€ por cada niño). Es una guardería recién inaugurada, con muchísimos medios, muy cerca de casa y de nuestros trabajos. Parece que hay muchas ventajas...

16 de septiembre de 2002. Primer día de guardería, después de desayunar. ¿Qué sorpresas nos traerá?
Decidimos también quedarnos en donde estamos, y hacer una obra para agrandar la habitación de los niños, uniendo dos que actualmente están separadas...
El 16 de septiembre comenzaron los niños la guardería. A partir de ese momento, sucedió lo siguiente:
Desde el día siguiente (17 de septiembre), comenzamos una etapa de 46 noches durmiendo mal, pues comenzaron con pesadillas, y múltiples enfermedades.
El viernes siguiente, 20 de septiembre, comenzó la etapa de enfermedades:
Los tres han tenido 3 gastroenteritis cada uno entre septiembre y noviembre. Gastroenteritis que quiere decir vómitos continuos a cualquier hora del día o de la noche, y diarreas "inundativas", con baños de pies a cabeza a las 4 de la madrugada, por ejemplo. Consecuencia: estancamiento en la ganancia de peso.
Los tres han tenido resfriados con mucosidad abundante en nariz y garganta. Consecuencia: dificultad para dormir.
Sergio tuvo una otitis que cursó sin síntomas. (¡Cuidado con las otitis!) A consecuencia de ello tuvo una mastoiditis: una enfermedad rara, pero grave, que afecta al hueso mastoideo, debajo del oído y pegado al cerebro que muchas veces requiere hospitalización. Afortunadamente reaccionó muy bien al tratamiento antibiótico, y no fue necesario hospitalizarle.
Silvia cogió una amigdalitis (anginas), con fiebre de hasta 39,6ºC. Le costaba tragar, sólo admitía biberón.
A Paula le costó salir de la gastroenteritis, que se le trasformó en un síndrome post enterocolítico, con destrucción de la flora intestinal y continuas diarreas. Afortunadamente reaccionó muy bien al tratamiento consistente en reponer esa flora intestinal.
Sergio cogió un broncoespasmo (bonquiolitis), con pitos al respirar, fatiga y ligera pérdida de apetito.
Este es el calendario de enfermedades durante este fatídico otoño:
En dos meses y medio, sólo han ido 14 días a la guardería. Y, por supuesto, avanzamos hacia una amistad muy fuerte con la pediatra...

18 de septiembre de 2002. Después del baño y de un día algo agotador.
Otro factor con el que no contábamos es que a los papás nos han pegado parte de sus enfermedades. Así es que desde mediados de septiembre no levantamos cabeza, con gastroenteritis y resfriados variados.
Parece ser que el hecho de que sean 3 dificulta la curación completa de las enfermedades, ya que entre ellos se van contagiando los virus; cuando un mejora, el otro recae y se lo vuelve a pegar, y el tercero mientras tanto coge otro virus distinto que le pega a los demás, y así sucesivamente. No nos queda otra que pasarlo. Dicen que en el invierno no es tan malo. Ya veremos.
Pero no todo ha sido negativo. Los niños se han echado a andar, están más simpáticos y hacen muchas más cosas. Han comenzado a comer sólido y los biberones de la cena están a punto de olvidarse (a la espera de que estén un poco más sanos).
Ver fotos del otoño en el Parque del Retiro